lunes, 7 de noviembre de 2011

Causa y efecto

Una tarde Nasrudín riñó con su esposa y le gritó con tanta animosidad que ésta huyó a buscar refugio en una casa vecina. El Mulá la siguió.

Ocurrió que en aquella casa se estaba celebrando una fiesta de esponsales y tanto el anfitrión como los invitados hicieron lo posible para calmar a Nasrudín, compitiendo para que la pareja se reconciliara, comiera y disfrutara.

El Mulá le dijo a su esposas:

-Querida, recuérdame que debo enfurecerme más a menudo; así, la vida valdría realmente la pena.

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