miércoles, 9 de noviembre de 2011

Se prueba una vez

Nasrudín merodeaba una taberna . No tenía un centavo; además, el vino le está prohibido a los verdaderos creyentes.

El copero del sultán salió del local llevando con atento cuidado un fino botellón de vino.

Ambos se vieron al mismo tiempo.

-Honorable Saki (empezó a decir Nasrudín), ¿podrías darme...?

-¿darle qué, Mulá?

Pedir vino sería reconocer abiertamente que bebía.

-Darme... un consejo.

-¡Como no! Ve y lee un libro.

Como si hablara consigo mismo, Nasrudín murmuró:

-Oh, no; eso no servirá.

-¿Por qué no?

-Oh...eh...ya probé una vez.

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