lunes, 7 de noviembre de 2011

Recordando

Existe un juego denominado “Yo recuerdo”, que ha causado más sufrimientos que casi cualquier otra cosa.

Este juego muestra lo difícil que es recordar, inclusive una cosa simple; aun por un breve lapso.

Dos personas convienen en practicar el “Yo recuerdo”. De ahí en más, cada vez que uno de los participantes entrega algo al otro, quien lo recibe debe decir “Yo recuerdo” al aceptar el objeto. El que primero olvida pronunciar esta frase en tales circunstancias pierde el juego y debe pagar una prenda.

Nasrudín tenía un duelo de “Yo recuerdo” con su esposa. Los honores eran parejos y pesándose los objetos entre ellos estaban al borde de perder el juicio, al punto que ya ninguno de los dos podía sobrellevar esa situación por más tiempo. El Mulá urgió un plan.

Se fue de peregrinaje a La Meca. Cuando regresó, algunos meses más tarde, trayendo un regalo para su esposa y así (en la alegría del reencuentro), poder ganar el juego, aquélla lo aguardaba en la puerta sosteniendo en sus brazos un bulto. “No lo recibiré”, se previno el Mulá. Pero cuando estaba a pocos metros ella le dijo: “He aquí a tu hijo”, El Mulá, sobrepasado por la dicha, tomó la criatura en sus brazos... y se olvidó decir: “Yo recuerdo”.

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