miércoles, 9 de noviembre de 2011

Las hijas

Nasrudín tenía 2 hijas; una de ellas estaba casada con un granjero y la otra con un fabricante de ladrillos.

Un día recibió la visita de ambas.

La esposa del granjero dijo:

-Mi esposo ha terminado de sembrar. Si llueve me comprará un vestido nuevo.

La otra dijo:

-Espero que no llueva. Mi esposo acaba de hacer una gran cantidad de ladrillos que están listos para hornear. Si no llueve me comprará un vestido nuevo.

-Una de ustedes podrá valer algo (dijo el Mulá), pero no sabría decir cuál.

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