miércoles, 9 de noviembre de 2011

Lágrimas de los pobres nativos

En uno de sus muchos viajes de estudio Nasrudín atravesaba un rico país en dirección a su capital.

A medida que su burro avanzaba cansinamente, el Mulá se sentía cada vez más impresionado por el buen aspecto y la prosperidad de las granjas que veía a ambos lados del camino.

El 1* día de luna nueva Nasrudín llegó a la ciudad. Allí era costumbre que los habitantes salieran a la cale a contemplar el cuarto creciente. Nasrudín desconocía todo esto hasta que vio como se precipitaban hacia fuera y miraban la luna.

-Ellos tendrán un país floreciente (se dijo el Mulá), pero después de todo, nosotros, tenemos luna casi todo el tiempo. Evidentemente ella sólo aparece por aquí cuando es invisible para nosotros.

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