martes, 8 de noviembre de 2011

Identidad equivocada

Mulá Nasrudín había cambiado algunas palabras ásperas con el sheik del monasterio en el cual se hospedaba.

Días después se descubrió que faltaba una bolsa de arroz y el jefe ordenó que todos se alinearan en el patio. Una vez allí, les dijo que el autor del robo tendría algunos granos de arroz en su barba.

-Este es un viejo truco para hacer que el culpable se toque la barba, (pensó el ladrón verdadero), y no se movió.

-El jefe quiere vengarse de mí (pensó Nasrudín). Será mejor que me los quite del modo más disimulado que sea posible”.

Pasó los dedos por su barba y se dio cuenta de que todo el mundo lo miraba.

-Sabía que tarde o temprano me descubrirían, (dijo Nasrudín).

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