lunes, 7 de noviembre de 2011

El perro a sus pies

El Mulá solía pasearse por los cementerios, meditando sobre la vida y la muerte. Un día se dedicaba a esta edificante actividad cuando vio a un perro de feroz aspecto cerca de una de las tumbas.

Enfurecido por esta profanación, tomó un palo y lo blandió ante el perro. Pero éste simplemente gruñó y parecía que estaba a punto de abalanzarse sobre él.

El Mulá no era de los que se exponen al peligro si es posible evitarlo:

-Naturalmente puedes quedarte sentado ahí (le dijo al perro para tranquilizarlo); no hay objeción mientras permanezcas echado a los pies del muerto.

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